Tan solo en una jornada reciente, ataques israelíes dejaron 24 muertos y 87 heridos.

Por su parte, la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justifica estas operaciones como represalias.

Un comunicado afirmó que los últimos ataques se lanzaron después de que un combatiente de Hamás cruzara la línea y atacara a sus soldados, y que en respuesta, Israel “eliminó a cinco combatientes de alto rango de Hamás”. Esta dinámica de acción y reacción perpetúa la violencia y eleva el costo humano del conflicto. El Ministerio de Sanidad de Gaza reporta que el número total de muertos desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 69,733 palestinos, con más de 170,000 heridos. La persistencia de las hostilidades socava cualquier esfuerzo diplomático, incluido el plan de paz recientemente respaldado por la ONU.