“Lo haremos.

Venderemos F-35”, afirmó Trump, describiendo a Arabia Saudita como un “gran aliado”.

Este movimiento busca fortalecer la coordinación en seguridad regional, pero altera un principio de larga data de la política estadounidense: mantener la Ventaja Militar Cualitativa (QME) de Israel. Funcionarios israelíes han expresado su inquietud, ya que la venta de una capacidad militar tan avanzada a una potencia árabe podría erosionar su superioridad tecnológica.

La decisión se produce en un contexto en el que Washington presiona a Riad para que normalice sus relaciones con Israel, siguiendo los Acuerdos de Abraham. Con esta designación, Arabia Saudita se une a una lista de 19 países, entre ellos Israel, Egipto y Jordania, que gozan de este estatus especial con Estados Unidos.