Los residentes temen nuevas agresiones ante lo que perciben como impunidad para los atacantes.
Decenas de colonos, muchos de ellos encapuchados, irrumpieron en Jabaa, al sur de Belén, lanzando piedras contra viviendas y quemando al menos ocho vehículos. Los residentes creen que el ataque fue una represalia por el desalojo de un puesto de avanzada ilegal cercano. Durante el asalto, un colono amenazó a una familia con prenderle fuego “como le hicimos a la familia Dawabsheh”, en referencia a un ataque incendiario mortal de 2015. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó a los responsables como “un pequeño grupo extremista”, pero los palestinos se muestran escépticos ante la posibilidad de que se haga justicia. Según la organización de derechos humanos israelí Yesh Din, entre 2005 y 2024, casi el 94% de las investigaciones policiales sobre violencia de colonos concluyeron sin una acusación formal. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha registrado más de 260 ataques de colonos durante la cosecha de aceituna de octubre, batiendo récords de violencia en una región ya de por sí tensa.












