Esta acción representa el primer bombardeo israelí en la capital libanesa desde junio de 2025 y amenaza con desestabilizar el frágil alto el fuego vigente desde noviembre de 2024. El ataque se produjo en el barrio de Haret Hreik, un bastión de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, y resultó en la muerte de al menos cinco personas y dejó 28 heridos. El ejército israelí confirmó que la operación fue dirigida por su inteligencia militar con el objetivo de eliminar a Tabatabai, a quien acusó de haber “dirigido el refuerzo y el armamento” del movimiento chiita y de comandar la mayoría de sus unidades para prepararlas para una futura guerra. La oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu respaldó la operación, afirmando que Israel actuará “con contundencia para impedir cualquier amenaza”. Hezbolá confirmó la muerte de su jefe militar y, a través del vicepresidente de su consejo político, Mahmud Qamati, declaró que el ataque “abre la puerta a una escalada en todo Líbano” y representa el cruce de una “línea roja”. Este bombardeo es el más grave desde el cese de hostilidades mediado por Estados Unidos y se suma a una serie de más de 15 ataques israelíes en el este de Líbano en días recientes. El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó la agresión y solicitó una “intervención internacional” para detener las incursiones israelíes, que según su gobierno, violan la soberanía del Líbano y el acuerdo de alto el fuego.