En el terreno, la situación es desesperada.

Las fuertes lluvias invernales han dañado al menos 13,000 tiendas de campaña, convirtiendo los campamentos de desplazados en zonas lodosas.

Assmaa Fayad, una residente de Deir al-Balah, expresó su desesperación: “¿Dónde está Hamás?

¿Dónde están las personas para ver esta lluvia y cómo nuestros niños se están ahogando?”.

ONU Mujeres resalta la carga que soportan las mujeres, con más de 57,000 de ellas ahora como cabezas de familia, luchando por conseguir alimentos que han cuadruplicado su precio. Los esfuerzos de ayuda se ven obstaculizados por las severas restricciones impuestas por las autoridades israelíes para la entrada de suministros.