El vehículo, un Mitsubishi, ha sido reacondicionado para funcionar como un consultorio ambulante con capacidad para hasta cuatro trabajadores sanitarios. Estará equipado con pruebas rápidas, kits de sutura, jeringuillas, suministros de oxígeno, vacunas y una pequeña nevera para medicamentos, con el potencial de atender hasta 200 niños por día. El cardenal Anders Arborelius, quien bendijo el vehículo en Belén, expresó que el Papa Francisco “recibiría esta noticia con una gran sonrisa”, dado que para él “era muy importante que los niños del mundo tuvieran una vida mejor”. El secretario general de Caritas Internationalis, Alistair Dutton, confirmó que actualmente se está negociando la entrada del vehículo con Israel. El plan es que se integre a las otras diez clínicas itinerantes que Cáritas ya opera en Gaza, muchas de las cuales han sufrido daños durante los dos años de guerra. La autorización de Israel sigue pendiente, en un contexto donde el acceso de ayuda humanitaria a Gaza continúa siendo un desafío logístico y político.