La distribución de alimentos se convirtió rápidamente en un caos, con palestinos agolpándose para conseguir comida y siendo repelidos con violencia. Según la ONU, más de 2,100 palestinos han muerto mientras buscaban ayuda humanitaria desde el inicio de la ofensiva israelí, incluyendo incidentes en las cercanías de los centros de la GHF. El director ejecutivo de la GHF, John Acree, justificó el cese de operaciones afirmando que, con la creación de un nuevo Centro de Coordinación Civil-Militar y un “renovado compromiso de la comunidad humanitaria internacional”, había llegado el momento de retirarse.

La GHF reconoció que su presencia fue una “iniciativa temporal”.