Chadi Abu Sidu, un fotoperiodista de 35 años arrestado en Gaza en marzo de 2024, relató su experiencia tras ser liberado.

Fue detenido bajo la ley israelí de 2002 sobre “combatientes ilegales”, que permite encarcelar indefinidamente y sin cargos a personas consideradas parte de “actos hostiles” contra Israel. Abu Sidu describió sus primeros cien días en la prisión de Sdé Teiman como “unos cien días de tortura”, durante los cuales permaneció “con las manos atadas desde la mañana hasta la noche, los ojos vendados” y con la prohibición de hablar. Posteriormente fue trasladado a la cárcel militar de Ofer, donde las condiciones eran “inimaginables”.

En casi 20 meses de detención, solo pudo ver a su abogado en dos ocasiones. “No se presentó ninguna acusación en mi contra”, afirmó, y su detención se prolongaba automáticamente sin explicación.

Amnistía Internacional ya había solicitado en 2024 la derogación de esta ley, argumentando que permite “sumir en una especie de agujero negro” a civiles arrestados “arbitrariamente”.

Organizaciones como Médicos por los Derechos Humanos señalan que para estos detenidos, “el abogado es la única conexión con el exterior”, pero conseguir una visita es extremadamente difícil.