Según la agencia oficial siria SANA, las fuerzas israelíes ingresaron a la aldea, donde la población local se enfrentó a los soldados, generando choques armados.

El Ministerio de Exteriores de Siria denunció que la ofensiva dejó más de 10 civiles muertos, entre ellos mujeres y niños, y que las tropas israelíes abrieron fuego "de manera brutal y deliberada" con artillería pesada para cubrir su retirada. Por su parte, el ejército israelí afirmó que la misión tenía como objetivo detener a miembros de Jama'a Islamiya, una organización sunita libanesa acusada de planear ataques contra Israel.

Según su versión, sus tropas fueron atacadas por "terroristas armados" y respondieron con fuego apoyado desde el aire, logrando "neutralizar a varios" y arrestando a tres presuntos implicados.

Durante la operación, seis soldados israelíes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad. Este incidente se enmarca en un aumento de las operaciones israelíes en Siria desde el derrocamiento de Assad, con el objetivo declarado de mantener alejados a grupos armados de su frontera. Las negociaciones entre Siria e Israel, con mediación estadounidense, se encuentran paralizadas desde septiembre.