En su mensaje, Trump expresó su satisfacción con el desempeño del nuevo líder sirio, Ahmed al Sharaa, quien derrocó a Bashar al Asad.
El presidente estadounidense declaró: "Es fundamental que Israel mantenga un diálogo firme y franco con Siria, y que no ocurra nada que interfiera con la evolución de Siria hacia un Estado próspero".
Esta declaración pública representa una notable llamada a la contención dirigida a uno de sus aliados más cercanos en la región. La advertencia está directamente vinculada a las recientes acciones militares de Israel, incluyendo una operación en el sur de Siria que resultó en la muerte de 13 personas. Trump ha estado promoviendo activamente un pacto de seguridad entre Israel y la nueva Siria. Curiosamente, poco después de publicar su advertencia, Trump mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quien volvió a invitar a la Casa Blanca para discutir la "ampliación" de los acuerdos de paz regionales. Esta dualidad en la comunicación sugiere un complejo acto de equilibrio diplomático por parte de la administración estadounidense, que busca estabilizar la Siria post-Asad sin alienar a Israel, al tiempo que le marca límites claros a sus acciones militares unilaterales.













