El objetivo final es capacitar a una fuerza de 5,000 policías gazatíes que serán remunerados por la Autoridad Palestina. Este plan es parte de un acuerdo más amplio entre facciones palestinas, incluyendo Fatah y Hamás, para crear una fuerza total de 10,000 policías, donde la mitad provendría de la policía de Gaza controlada por Hamás. Dicha fuerza sería supervisada por un comité de tecnócratas encargado de administrar la Franja. Un oficial palestino participante destacó la calidad de la formación, que incluye el uso de "equipos modernos para la vigilancia de las fronteras". Sin embargo, el plan enfrenta un obstáculo significativo: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha rechazado que la Autoridad Palestina o Hamás desempeñen un papel en la administración de Gaza tras la guerra. A pesar de esto, periodistas de AFP han constatado que Hamás mantiene hombres armados ejerciendo funciones de orden público en el territorio.