En un contundente discurso en el aeropuerto de Beirut antes de partir, declaró: “Que cesen los ataques y las hostilidades.

Que ya nadie crea que la lucha armada conlleva algún beneficio.

Las armas matan; la negociación, la mediación y el diálogo edifican”.

Su mensaje fue interpretado como una alusión directa a Israel y a Hezbolá.

Respecto al conflicto israelí-palestino, León XIV reiteró la postura del Vaticano, afirmando que la solución de dos Estados es “la única solución capaz de resolver el conflicto”. Subrayó que la paz solo puede construirse sobre la justicia y el reconocimiento mutuo, y que el derecho internacional y la dignidad humana deben prevalecer sobre cualquier estrategia militar. El pontífice busca con su autoridad moral reactivar los mecanismos diplomáticos estancados y cambiar el enfoque de los líderes de una "lógica del enemigo a la lógica del cuidado".