Esta declaración sugiere un avance en el cronograma del pacto mediado internacionalmente, aunque los detalles y las condiciones para esta transición siguen siendo un punto de tensión. El acuerdo de tregua, que entró en vigor el 10 de octubre, logró detener la guerra que comenzó tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. La primera fase del acuerdo se centró en el cese de las hostilidades a gran escala y la entrada de ayuda humanitaria al enclave palestino. La transición a una segunda fase implicaría, según los términos generales del plan de paz, pasos más complejos como la retirada total de las tropas israelíes del territorio y negociaciones sobre el futuro gobierno de Gaza. El anuncio de Netanyahu llega en un momento de intensa actividad diplomática, pero también de escepticismo, ya que persisten desacuerdos fundamentales. Israel ha insistido en que cualquier avance está condicionado al desarme de Hamás, una exigencia que el grupo islamista rechaza.

Por otro lado, los mediadores como Catar y Egipto presionan para que se cumplan todos los puntos del acuerdo, incluida la retirada militar israelí. La declaración de Netanyahu podría ser una señal para acelerar las negociaciones o una forma de presionar a Hamás y a los mediadores para que acepten las condiciones de Israel. El éxito de esta transición será crucial para determinar si la tregua actual puede convertirse en una paz sostenible o si la región volverá a caer en un ciclo de violencia.