Esta parálisis diplomática refleja la profunda desconfianza entre las partes.

Israel ve el desarme de Hamás como una garantía indispensable para su seguridad, mientras que Hamás y otros actores palestinos consideran la presencia militar israelí como una continuación de la ocupación que debe terminar. Los mediadores, como Catar y Egipto, se encuentran en la difícil posición de intentar acercar posturas que parecen irreconciliables. La falta de avances en este punto clave no solo retrasa la reconstrucción de Gaza y la normalización de la vida para sus habitantes, sino que también aumenta el riesgo de que la frágil tregua se rompa y se reanuden las hostilidades. El estancamiento actual subraya la necesidad de un nuevo impulso diplomático o de concesiones significativas de ambas partes para evitar el colapso del proceso de paz.