Las víctimas fatales incluyen al menos 13 niños y 7 mujeres.

Todos los ataques documentados por la ONU ocurrieron en las inmediaciones de la "línea amarilla", la demarcación tras la cual se replegaron las fuerzas israelíes. El Ministerio de Sanidad de Gaza eleva la cifra, estimando que 373 palestinos han muerto y 970 han resultado heridos desde el 10 de octubre, además de la recuperación de más de 600 cuerpos en zonas de repliegue israelí. El alto comisionado de la ONU fue enfático al señalar que los mecanismos internos de rendición de cuentas en Israel "no están funcionando", lo que hace necesaria la intervención de la comunidad internacional para garantizar justicia. En este sentido, mencionó el proceso en curso en la Corte Penal Internacional (CPI) como una vía para asegurar que "el derecho internacional realmente funciona". La persistencia de la violencia y el creciente número de víctimas civiles ponen en jaque la viabilidad del acuerdo de paz, mientras las partes se acusan mutuamente de violar sus términos. La ONU ha reiterado el llamado a respetar el alto el fuego para poder avanzar hacia las siguientes fases del plan de paz, cuyo estancamiento, según Türk, está costando vidas a diario.