Testigos locales afirmaron que los disparos provenían de posiciones del ejército israelí y alcanzaron a varias personas que cargaban alimentos. La investigación de CNN geolocalizó videos que muestran a civiles huyendo de los disparos y la posterior intervención de excavadoras militares en la zona.

Según los testimonios, esta maquinaria pesada fue utilizada para enterrar cuerpos en fosas poco profundas o dejarlos parcialmente cubiertos.

Un trabajador de la defensa civil que accedió al lugar días después relató que los cuerpos recuperados estaban descompuestos y presentaban señales de haber sido atacados por animales. El ejército israelí negó que las excavadoras se usaran para retirar cadáveres, argumentando que su empleo era para fines operativos rutinarios, como la neutralización de explosivos. Sin embargo, expertos en derecho internacional consultados para el informe subrayaron la obligación de las partes en conflicto de recuperar e identificar los cuerpos, lo cual no se habría cumplido. El caso expone las condiciones extremas y los peligros mortales que enfrenta la población civil en Gaza al intentar acceder a la ayuda humanitaria en zonas militarizadas.