Funcionarios israelíes y estadounidenses habían estimado previamente que alrededor de 200 militantes llevaban meses atrapados en esta compleja red de túneles. La operación se enmarca dentro de la estrategia más amplia de Israel de destruir la capacidad militar de Hamás, que considera los túneles como un activo estratégico fundamental para el movimiento de combatientes, el almacenamiento de armas y la planificación de ataques. La ciudad de Rafah, fronteriza con Egipto, ha sido un punto focal de las operaciones militares israelíes debido a la creencia de que alberga a los últimos batallones organizados de Hamás y a líderes del grupo. La acción militar en esta área densamente poblada ha sido motivo de gran preocupación para la comunidad internacional debido al alto riesgo para la población civil desplazada que se refugia allí. Este anuncio del ejército israelí reafirma su determinación de continuar con las operaciones en el sur de Gaza, a pesar del frágil alto el fuego y la creciente presión diplomática para proteger a los civiles y permitir un mayor flujo de ayuda humanitaria.