La tormenta invernal Byron ha exacerbado la grave crisis humanitaria en la Franja de Gaza, causando la muerte de al menos 14 personas y dejando a miles de desplazados en condiciones extremas. Las inundaciones y las bajas temperaturas han devastado los campamentos de tiendas de campaña, evidenciando la insuficiencia de la ayuda humanitaria. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó que casi 800,000 vidas están en riesgo debido a que las lluvias torrenciales han inundado los sitios de desplazamiento. Las familias han visto sus escasas pertenencias y alimentos empapados, mientras que las tiendas de campaña resultan insuficientes para protegerlos del frío. Entre las víctimas se cuenta una bebé que murió por exposición a las bajas temperaturas.
La Defensa Civil Palestina informó haber recibido más de 2,500 llamadas de auxilio de ciudadanos cuyos refugios fueron dañados. Mohammed Sharir, oficial de dicha entidad, declaró: “Las noches han sido difíciles para Gaza, y ya habíamos advertido previamente que este clima sería muy duro para los ciudadanos de la Franja de Gaza.
Una familia no puede estar completamente cómoda en una tienda”.
La situación se agrava por el colapso parcial de al menos tres edificios en la Ciudad de Gaza, ya dañados por bombardeos israelíes previos. La crisis pone de manifiesto que dos meses de alto el fuego no han logrado abordar las necesidades básicas de la población. Además, se reporta que las restricciones impuestas por la administración del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, han retrasado la entrada de materiales cruciales para reforzar los refugios, en medio de un frágil cese al fuego.
En resumenLa tormenta Byron ha transformado una crisis humanitaria crónica en una emergencia aguda, con muertes directas por el frío y las inundaciones. La catástrofe subraya la precariedad de los refugios para la población desplazada y la necesidad urgente de una ayuda humanitaria sin restricciones, la cual, según los informes, se ve obstaculizada por las políticas israelíes.