A dos meses del inicio del alto el fuego en Gaza, la violencia persiste con cientos de palestinos muertos por acciones militares israelíes, según denuncian autoridades gazatíes y la ONU. El estancamiento del acuerdo se profundiza con acusaciones mutuas entre Israel y Hamás, que amenazan con impedir el avance hacia la segunda fase del plan de paz. Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, desde que la tregua entró en vigor el 10 de octubre, el Ejército de Israel ha matado al menos a 379 palestinos y herido a otros 992. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU corroboró por su parte más de 350 ataques que resultaron en la muerte de al menos 121 palestinos, incluyendo niños y mujeres. El grupo de personalidades internacionales "The Elders" denunció que Israel utiliza la "cobertura diplomática" del alto el fuego para continuar con la "limpieza étnica en Gaza".
La situación ha llevado a un punto muerto en las negociaciones.
Hamás, a través de su responsable Husam Badran, declaró que la segunda fase del acuerdo "no puede empezar" mientras Israel continúe con sus "violaciones", que incluyen ataques mortales, la demolición de viviendas y el incumplimiento en la entrega de ayuda. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que prevé pasar "muy pronto" a la segunda fase, pero condiciona el avance a que Hamás devuelva los restos del último rehén retenido en Gaza. Desde el inicio de la invasión israelí en octubre de 2023, el número total de palestinos muertos asciende a más de 70,300.
En resumenEl alto el fuego en Gaza es extremadamente frágil, caracterizado por continuas acciones militares israelíes y un número significativo de víctimas palestinas. La transición a la siguiente fase del plan de paz está bloqueada por las condiciones impuestas tanto por Israel como por Hamás, lo que prolonga la incertidumbre y la violencia que afecta a la población civil.