Durante una visita a Beit Hanoun y Jabaliya en Gaza, el general Zamir afirmó que la demarcación impuesta dentro del plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump es "un frente avanzado tanto ofensivo como defensivo para nuestras comunidades". Sostuvo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han asumido "el control operativo sobre extensas partes de la franja de Gaza" y que "se mantendrán" en esas zonas, advirtiendo que Tel Aviv "no permitirá a Hamás restablecerse".

Esta declaración ha sido interpretada como un intento de formalizar una nueva realidad territorial.

En respuesta, las Naciones Unidas manifestaron su "firme" oposición.

El alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, recalcó que la resolución del Consejo de Seguridad fue "muy clara" al establecer que dicha demarcación "no se debe denominar frontera ni nada parecido" y que el territorio "debe ser respetado en su totalidad". Previamente, el grupo de personalidades internacionales "The Elders" había advertido que la "línea amarilla" amenaza con "dividir indefinidamente a Gaza", una preocupación que ahora se ve materializada con las declaraciones del alto mando militar israelí.