Además, el movimiento islamista se ha mostrado dispuesto a entregar sus armas a una autoridad palestina si finaliza la ocupación israelí.
En un cambio notable de su postura negociadora, Hamás ha presentado varias propuestas para una desescalada a largo plazo. Jaled Mechaal, exlíder del movimiento, declaró a Al Jazeera que, si bien "la idea de un desarme total es inaceptable para la resistencia", lo que se ha discutido con los mediadores es "una congelación, o un almacenamiento" del armamento para garantizar que no habrá una escalada militar desde Gaza. Esta propuesta se enmarca en la búsqueda de un acuerdo de tregua de una década. Paralelamente, Jalil al Hayya, jefe negociador de Hamás en Gaza, afirmó que las armas del grupo "están vinculadas a la existencia de la ocupación y la agresión". En una declaración significativa, aseguró que "si la ocupación termina, estas armas serán colocadas bajo la autoridad del Estado", refiriéndose a un futuro Estado palestino soberano. El grupo también se ha mostrado abierto a la presencia de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz. Según Hayya, Hamás aceptaría "el despliegue de fuerzas de la ONU como fuerza de separación, encargada de vigilar las fronteras y garantizar el cumplimiento del alto el fuego en Gaza".













