Esta idea, según afirmó, ya ha sido discutida con los mediadores internacionales como Catar y Egipto, y podría ser aceptada por Estados Unidos si adopta una posición "pragmática".

La propuesta surge en un momento de estancamiento en las negociaciones para avanzar a la segunda fase del acuerdo de alto el fuego, que incluye el desarme de Hamás. Este gesto podría ser interpretado como un intento de romper el punto muerto y abrir una nueva vía para la estabilización de la región. La disposición a aceptar una fuerza internacional de mantenimiento de la paz en la frontera también es un elemento novedoso, que podría abordar las preocupaciones de seguridad de Israel y la comunidad internacional, aunque la viabilidad y los detalles de dicha fuerza no fueron especificados.