La ofensiva ha sido calificada como genocidio por diversas ONG y relatores internacionales.
El conflicto, que comenzó tras los ataques de Hamás en el sur de Israel, ha resultado en una de las campañas militares más mortíferas en la historia reciente de la región. Las cifras proporcionadas por el Ministerio de Sanidad de Gaza, que opera bajo el gobierno dirigido por Hamás pero está compuesto por profesionales médicos y es considerado generalmente fiable por la comunidad internacional, indican que aproximadamente la mitad de los fallecidos son mujeres y niños. La magnitud de las bajas ha llevado a que varias organizaciones no gubernamentales y relatores de la ONU califiquen la ofensiva israelí como un genocidio. Incluso después de la entrada en vigor del alto el fuego el 10 de octubre, la violencia no ha cesado por completo.
En las primeras 24 horas posteriores a la tregua, se reportaron nueve palestinos asesinados y 45 heridos.
En los dos meses transcurridos desde entonces, el número de muertos ha aumentado a más de 390, según recuentos del mismo ministerio. Estos datos reflejan la continua letalidad del conflicto a pesar de los acuerdos diplomáticos y subrayan la devastadora crisis humanitaria que enfrenta la población de la Franja de Gaza.













