En el plano político, Benjamín Netanyahu vinculó directamente el atentado con la política exterior australiana, afirmando: “Su llamamiento a un Estado palestino echa leña al fuego del antisemitismo.

Recompensa a los terroristas de Hamás”.

Además, reiteró que “el lugar más seguro para el pueblo judío en el mundo” es Israel.

Otros líderes israelíes se sumaron a la condena.

El presidente Isaac Herzog instó al gobierno australiano a combatir “la enorme ola de antisemitismo que asola a la sociedad australiana”. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa'ar, declaró a su homóloga australiana que desde el 7 de octubre de 2023 se ha registrado un fuerte aumento del antisemitismo en Australia y que lemas como “Globalizar la Intifada” no forman parte de la libertad de expresión y conducen a la violencia.