La Franja de Gaza cierra 2025 sumida en una crisis humanitaria sin precedentes, con un frágil alto el fuego en vigor y un devastador saldo de casi 71,000 palestinos muertos por la ofensiva israelí. El año estuvo marcado por la inestabilidad, la destrucción y el sufrimiento civil a una escala masiva. El año comenzó con una tregua el 19 de enero, pero la esperanza fue efímera. Israel reanudó los ataques a gran escala el 18 de marzo, rompiendo el cese de hostilidades y dando paso a un bloqueo total de 11 semanas sobre el ingreso de alimentos, medicinas y combustible. Esta medida asfixió al enclave y precipitó una catástrofe humanitaria que culminó con la declaración oficial de hambruna por parte de la ONU el 22 de agosto. La escasez fue tan severa que los precios se dispararon, llegando a costar un kilo de papas hasta 100 dólares, y solo en agosto, 185 personas murieron por desnutrición. En medio de la crisis, la violencia no cesó; Israel amplió su ofensiva a toda la Franja, incluyendo una operación terrestre en la ciudad de Gaza en septiembre. Ese mismo mes, una comisión independiente de la ONU concluyó que Israel estaba cometiendo actos de genocidio.
Un nuevo alto el fuego, mediado por Estados Unidos, entró en vigor el 10 de octubre.
Sin embargo, la violencia ha persistido.
Las tropas israelíes se replegaron a la llamada “línea amarilla”, una zona que abarca más del 50% de Gaza y que sigue bajo su control militar.
Casi 400 gazatíes han muerto al intentar cruzar esta línea, siendo considerados “amenazas inmediatas” por Israel, que también ha respondido con bombardeos a supuestas violaciones del acuerdo.
En resumenGaza termina 2025 con un panorama desolador: una población mayoritariamente desplazada, una infraestructura en ruinas y una paz precaria. El ciclo de treguas fallidas, el bloqueo y la continua violencia han generado una catástrofe humanitaria con acusaciones de genocidio, dejando el futuro del enclave en una profunda incertidumbre.