Un nuevo alto el fuego, mediado por Estados Unidos, entró en vigor el 10 de octubre.

Sin embargo, la violencia ha persistido.

Las tropas israelíes se replegaron a la llamada “línea amarilla”, una zona que abarca más del 50% de Gaza y que sigue bajo su control militar.

Casi 400 gazatíes han muerto al intentar cruzar esta línea, siendo considerados “amenazas inmediatas” por Israel, que también ha respondido con bombardeos a supuestas violaciones del acuerdo.