El gobierno de Israel ha aprobado la construcción de 19 nuevos asentamientos en Cisjordania, en una decisión que desafía el derecho internacional y la presión de Estados Unidos. La medida, impulsada por ministros de ultraderecha como el de Finanzas, Betzalel Smotrich, eleva a 69 el número total de nuevos asentamientos autorizados en los últimos dos años. Esta expansión representa un aumento de casi el 50% en el número de colonias en Cisjordania bajo el gobierno actual, pasando de 141 en 2022 a 210, según el grupo de monitoreo Peace Now. La decisión incluye la legalización retroactiva de puestos de avanzada ya establecidos y la creación de asentamientos en tierras de las que los palestinos fueron evacuados. La aprobación se produce en un momento delicado, mientras Washington presiona por un alto el fuego en Gaza que contempla un posible “camino” hacia un Estado palestino, una perspectiva que la expansión de asentamientos busca activamente impedir.
El gobierno israelí está dominado por defensores del movimiento colono, incluyendo a Smotrich y al ministro Itamar Ben-Gvir, quienes promueven una agenda expansionista.
Paralelamente a la expansión de las colonias, se ha registrado un alarmante aumento de los ataques de colonos contra palestinos. Según la oficina humanitaria de la ONU, durante la cosecha de aceitunas de octubre se promediaron ocho ataques diarios, la cifra más alta desde que se iniciaron los registros en 2006. Los ataques, que incluyen quema de coches, profanación de mezquitas y destrucción de tierras de cultivo, han continuado, con escasa respuesta de las autoridades israelíes más allá de condenas ocasionales.
En resumenLa aprobación de nuevos asentamientos y el incremento de la violencia de los colonos reflejan la influencia de la ultraderecha en el gobierno israelí. Estas acciones consolidan la ocupación de Cisjordania, socavan cualquier posibilidad de una solución de dos estados y exacerban las tensiones en la región.