La tormenta Byron ha afectado a unas 55,000 familias, destruyendo refugios improvisados e inundando las ruinas donde se guarecen. Philippe Lazzarini, comisionado de la UNRWA, denunció que “las ruinas inundadas donde se refugian se están derrumbando, provocando una mayor exposición al frío”.

La ONU advierte sobre un riesgo creciente de hipotermia, especialmente en niños. La respuesta humanitaria enfrenta severos obstáculos, incluyendo restricciones israelíes que limitan la entrada de materiales para refugios y otros insumos esenciales. La portavoz de la OCHA en Gaza, Olga Cherevko, señaló que las necesidades superan la velocidad de respuesta debido a los impedimentos operativos impuestos por Israel, como el número limitado de cruces abiertos y las restricciones sobre ciertos artículos.