Roland Friedrich, un alto funcionario de la UNRWA, calificó estas demoliciones como “noticias devastadoras” y afirmó que se ajustan a un patrón para permitir el control israelí a largo plazo sobre los campamentos, alterando permanentemente su topografía.

Friedrich fue contundente al señalar que, aunque se justifican por “necesidad militar”, estas acciones “no hacen a nadie más seguro”.