Según los informes, Israel ya ha prohibido el acceso a 14 ONG, entre ellas Save the Children, otorgándoles un plazo de 60 días para retirar a todo su personal internacional de los territorios. MSF, una de las mayores organizaciones médicas que operan en la Franja, ha subrayado la gravedad de la situación, destacando que su labor es vital en un sistema de salud completamente destruido. Pascale Coissard, coordinadora de emergencias de MSF en Gaza, declaró: "Durante el último año, los equipos de MSF han tratado a cientos de miles de pacientes y proporcionado cientos de millones de litros de agua". Solo en 2025, la organización realizó cerca de 800,000 consultas ambulatorias y atendió a más de 100,000 pacientes con traumatismos, con un presupuesto superior a los 100 millones de euros. Si MSF perdiera su capacidad de operar, una gran parte de la población de Gaza perdería el acceso a atención médica esencial. Las ONG denuncian que el nuevo sistema de registro se basa en "criterios vagos, arbitrarios y altamente politizados", e instan a las autoridades israelíes a garantizar que puedan seguir operando de forma imparcial e independiente.