Sin embargo, el plan ha sido duramente criticado.

Países como Jordania y Egipto han rechazado la idea, y figuras políticas como el senador demócrata Chris Van Hollen la han calificado como "limpieza étnica con otro nombre".

Ante la reacción, Trump matizó su postura, afirmando que la reubicación sería una "recomendación" y no una imposición, aunque reiteró su intención de que Washington tome el control de la Franja para transformarla en una "zona de libertad".