En paralelo, en el norte de Cisjordania, Israel ha emitido nuevas órdenes de demolición para 25 edificaciones en el campo de refugiados de Nur Shams. Según un alto funcionario de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), esta medida se ajusta a un patrón para permitir el "control a largo plazo sobre los campamentos", alterando permanentemente su topografía. Imágenes satelitales revelan que casi la mitad de los edificios del campo ya han sido dañados o destruidos, y la UNRWA advierte que estas demoliciones, justificadas por "necesidad militar", no hacen a nadie más seguro.