Estos incidentes no son aislados.

Las FDI informaron la semana pasada que han matado a 380 supuestos miembros de Hezbolá en Líbano desde el inicio de la tregua y acusaron al grupo chií de haberla violado en 1,900 ocasiones. En contraste, la ONU ha denunciado que al menos 127 civiles han muerto en los ataques israelíes contra Líbano durante el mismo período.

Paradójicamente, estas acciones militares se desarrollan mientras representantes de Israel y Líbano mantienen reuniones de diálogo sobre seguridad en la localidad fronteriza de Naqoura, con el objetivo de garantizar el desarme de Hezbolá por parte del ejército libanés. La persistencia de los ataques subraya la fragilidad del alto el fuego y el riesgo constante de una escalada regional.