Lazzarini calificó esta idea como un "mito" y advirtió sobre las graves consecuencias humanitarias que acarrearía tal medida.
En su declaración, el jefe de la UNRWA subrayó que la disolución de la agencia dejaría a millones de refugiados palestinos registrados sin acceso a asistencia básica y servicios esenciales que son vitales para su supervivencia. La UNRWA proporciona educación, atención médica, servicios sociales y ayuda de emergencia a aproximadamente seis millones de palestinos en Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza. La defensa de Lazzarini se produce en un contexto de una prolongada campaña por parte de Israel para deslegitimar y, en última instancia, desmantelar la agencia. El gobierno israelí argumenta que la UNRWA perpetúa el problema de los refugiados y que sus instalaciones y personal han sido utilizados por grupos como Hamás.
Para Lazzarini y la ONU, la agencia desempeña un papel humanitario indispensable y su existencia es una consecuencia del conflicto no resuelto, no su causa. La advertencia del comisionado resalta que, en ausencia de una solución política justa para los refugiados palestinos, eliminar a la UNRWA solo agravaría la inestabilidad y el sufrimiento en la región.










