Las autoridades israelíes llevaron a cabo la demolición de un edificio residencial de cuatro pisos en el barrio de Silwan, en Jerusalén Este, dejando a decenas de palestinos, cerca de 100 personas, sin hogar. Activistas han calificado esta acción como la mayor demolición en la zona en lo que va del año, en medio de una política que agudiza las tensiones en los territorios ocupados. El edificio, que albergaba a varias familias, fue derribado por excavadoras israelíes bajo el argumento de que carecía de los permisos de construcción necesarios. Sin embargo, la gobernación de Jerusalén, dependiente de la Autoridad Palestina, denunció la demolición como parte de una "política sistemática destinada a desplazar por la fuerza a los residentes palestinos y vaciar la ciudad de sus habitantes". Eid Shawar, uno de los residentes afectados y padre de cinco hijos, relató a la AFP cómo las fuerzas israelíes derribaron su puerta mientras dormía y solo les permitieron vestirse y tomar documentos esenciales antes de destruir su hogar.
La familia ahora se ve obligada a dormir en su automóvil.
Organizaciones de derechos humanos y activistas señalan que para los palestinos es extremadamente difícil obtener permisos de construcción en Jerusalén Este debido a las políticas restrictivas de Israel, lo que a menudo los obliga a construir sin autorización oficial y los expone a órdenes de demolición. Este incidente es un ejemplo concreto de una práctica continua que, según sus críticos, busca consolidar el control israelí sobre Jerusalén Este, anexionado por Israel en una acción no reconocida por la mayor parte de la comunidad internacional.
En resumenLa demolición de un edificio residencial en Silwan, Jerusalén Este, que ha desplazado a unas 100 personas, evidencia la continuación de una controvertida política israelí. Mientras Israel alega falta de permisos, las autoridades palestinas y activistas denuncian un desplazamiento forzado sistemático que alimenta el conflicto en los territorios ocupados.