La comunidad internacional reaccionó con firmeza.

Un comunicado conjunto emitido por Alemania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Italia, Irlanda, Islandia, Japón, Malta, Países Bajos, Noruega y Reino Unido, reiteró su “clara oposición a cualquier forma de anexión así como al desarrollo de la política de colonización”, calificándola como una violación de la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU. Hamás, por su parte, describió la acción como una “anexión progresiva” y una “herramienta de desplazamiento”.

En respuesta a las críticas, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, afirmó que los gobiernos extranjeros “no restringirán el derecho de los judíos a vivir en la Tierra de Israel”, y calificó dichos llamamientos como “moralmente incorrectos y discriminatorios contra los judíos”. Esta expansión de la colonización se produce en un contexto de aumento “alarmante” de la violencia de los colonos contra los palestinos en Cisjordania, según ha denunciado la ONU.