La situación humanitaria en la Franja de Gaza ha alcanzado un punto crítico, con un sistema de salud colapsado, una grave escasez de medicamentos y nuevas restricciones israelíes que amenazan las operaciones de organizaciones no gubernamentales (ONGs). La combinación de estos factores está teniendo consecuencias devastadoras para la población civil, especialmente para los más vulnerables. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado que las nuevas medidas de registro impuestas por Israel podrían llevar a la revocación de su permiso para operar a partir del 1 de enero, lo que privaría a cientos de miles de personas de atención médica vital. La organización, que en 2025 realizó cerca de 800,000 consultas y trató a más de 100,000 pacientes con traumatismos, advierte que si pierde el acceso, “una gran parte de la población de Gaza perdería el acceso a atención médica esencial, agua y asistencia básica”.
Israel ya ha prohibido el acceso a 14 ONGs.
Las autoridades sanitarias de Gaza informaron que el sistema está en un “grave estado de deterioro sin precedentes”, con una falta del 62% de los medicamentos de atención primaria y el 70% de los oncológicos. La ONU y otras agencias han reportado que miles de pacientes, incluyendo más de 5,600 niños, han sido evacuados, pero al menos 16,000 siguen esperando.
La situación se agrava con el invierno, ya que muchas familias desplazadas se refugian en edificios dañados que corren el riesgo de colapsar, como ha ocurrido recientemente. El jefe de la UNRWA, Philippe Lazzarini, calificó como un “mito” el argumento israelí de que la desaparición de la agencia ayudaría a los palestinos, advirtiendo que dejaría a millones sin asistencia básica.
En resumenEl sistema de salud de Gaza está colapsado y enfrenta una grave escasez de medicamentos, mientras Israel endurece las restricciones a ONGs como Médicos Sin Fronteras, amenazando con paralizar la ayuda humanitaria. Esta crisis, sumada a las precarias condiciones de vida de los desplazados, agrava el sufrimiento de la población civil.