Sin embargo, el impacto económico del conflicto sigue siendo severo.

Con el 80% de los habitantes de Belén dependientes del turismo, la ausencia de visitantes extranjeros ha sido devastadora. La tasa de desempleo saltó del 14% al 65% durante la guerra, y alrededor de 4,000 personas han abandonado la ciudad. Aunque la mayoría de los asistentes a las celebraciones eran residentes locales, la reanudación de los festejos ha generado una esperanza de reactivación gradual. “Hoy es un día de alegría, un día de esperanza, el comienzo del regreso a la vida normal aquí”, expresó Georgette Jackaman, una guía turística local. La celebración de este año en Belén se erige como un símbolo de resiliencia y un anhelo de paz, aunque la tensión persiste en Cisjordania y la crisis humanitaria continúa en la cercana Gaza.