El plan propone reubicar a los 1.8 millones de palestinos en “naciones amigas con corazones humanitarios” para dar paso a un vasto proyecto inmobiliario de alta gama. El Fideicomiso GREAT estima una inversión pública de entre 70 y 100 mil millones de dólares, destinada a 10 megaproyectos de infraestructura y desarrollo. El modelo financiero se basa en un fideicomiso de tierras y la “tokenización” de activos, aspirando a crear un millón de empleos en diez años y multiplicar por once el PIB de Gaza. El plan vincula el desarrollo de Gaza al corredor económico IMEC (India-Oriente Medio-Europa) y a los Acuerdos de Abraham, normalizando las relaciones entre Israel y países árabes.

Sin embargo, la propuesta de desplazamiento ha generado un fuerte rechazo.

Jordania y Egipto han expresado que no participarán en un plan que consideran cómplice de una limpieza étnica. El senador demócrata Chris Van Hollen coincidió, afirmando que “desplazar por la fuerza a 2 millones de palestinos de la Franja de Gaza.

Eso es una limpieza étnica con otro nombre”.

Ante la resistencia, Trump matizó su postura, afirmando que solo “recomendaría” la reubicación, aunque ha reiterado su intención de que Washington tome el control de la Franja para transformarla en una “zona de libertad”.