Los informes detallan varios eventos graves.

En un acto atribuido a colonos, un vehículo todoterreno de un palestino fue calcinado en la localidad de Huwara. En otro incidente, un reservista del ejército israelí fue filmado atropellando a un hombre palestino mientras rezaba al costado de una carretera en Deir Jarir; el soldado fue dado de baja y puesto bajo arresto domiciliario por actuar “en grave violación de su autoridad”. Por otro lado, un atacante palestino de Cisjordania llevó a cabo un ataque mortal en dos fases en el norte de Israel: primero, embistió con su vehículo a un hombre de 68 años en Beit Shean, causándole la muerte, y posteriormente apuñaló mortalmente a una joven de 19 años cerca de Afula. El atacante fue herido de bala y detenido.

Como respuesta, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ordenó una acción militar “enérgica” en Qabatiya, la ciudad natal del agresor. Estos ataques se suman a lo que la ONU ya considera uno de los años más violentos registrados en Cisjordania, con más de 1,000 palestinos y 57 israelíes muertos en la región desde el inicio de la guerra en octubre de 2023.