“Piénsenlo como un gran sitio inmobiliario”, dijo Trump a periodistas.

El plan sugiere reubicar a los 1.8 millones de palestinos en “naciones amigas con corazones humanitarios” para dar paso al desarrollo. El proyecto está vinculado al corredor económico IMEC (India-Medio Oriente-Europa) y a los Acuerdos de Abraham, buscando integrar a Gaza en una nueva arquitectura regional. Se estima una inversión de hasta 100 mil millones de dólares para 10 megaproyectos, con la promesa de crear un millón de empleos y multiplicar por once el PIB de Gaza. Sin embargo, la idea del desplazamiento de la población ha sido rechazada enérgicamente. Países árabes como Jordania y Egipto han descartado la idea, temiendo ser cómplices de una limpieza étnica.

El senador demócrata Chris Van Hollen calificó el plan directamente como “limpieza étnica con otro nombre”.

A pesar de la controversia, la existencia de este plan detallado revela una línea de pensamiento influyente dentro de la administración Trump sobre cómo resolver el estatus final de Gaza, priorizando la inversión económica y la seguridad regional desde una perspectiva israelí-estadounidense, por encima de la autodeterminación palestina.