La situación se ha vuelto especialmente crítica con la llegada del invierno.
Las lluvias han empeorado las condiciones en los campamentos improvisados, donde familias desplazadas viven en tiendas de lona rodeadas de barro y agua estancada. El Ministerio de Salud de Gaza ha reportado decenas de muertes por hipotermia, incluido un bebé de dos semanas, y por el colapso de viviendas dañadas por la guerra.
La violencia persiste a pesar del acuerdo.
El gobierno de Gaza ha denunciado que, durante los primeros 80 días de tregua, las fuerzas israelíes han matado a 418 palestinos y han cometido casi mil violaciones del acuerdo, incluyendo disparos contra civiles y bombardeos.
Un incidente destacado fue la muerte de una niña de 11 años por ataques israelíes mientras jugaba en un refugio. El ejército israelí, por su parte, acusa a Hamás de cruzar la "línea amarilla" —la demarcación que separa la zona bajo control israelí del resto del enclave— para realizar "actividades terroristas".
Los bombardeos y disparos de artillería continúan al este de esta línea, especialmente en Jan Yunis, generando temor entre los miles de palestinos que temen un nuevo desplazamiento forzoso. El alcalde de Jan Yunis, Alaa al Batta, califica los ataques como "una violación del acuerdo de alto el fuego" y una estrategia para "expulsar a la gente, provocar miedo y obligarlos a desplazarse al oeste".













