La reacción internacional fue inmediata y mayoritariamente negativa.

El gobierno de Somalia calificó la medida como un "ataque deliberado" a su soberanía. La Unión Africana, China, Irán, Turquía, Egipto y la Autoridad Palestina también condenaron la decisión.

El portavoz de la cancillería china, Lin Jian, declaró que Somalilandia es una "parte inseparable" de Somalia y que Pekín se opone a "cualquier acto que busque dividir su territorio". Incluso Estados Unidos, aliado clave de Israel, se distanció de la medida, con el presidente Donald Trump afirmando que su país no seguirá los pasos de Israel. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una sesión de urgencia a petición de Somalia para debatir el asunto. Analistas sugieren que el reconocimiento responde a intereses estratégicos de Israel, dada la ubicación de Somalilandia en el estrecho de Bab el Mandeb, una de las rutas comerciales más importantes del mundo.