"Los iraníes y Nicolás Maduro 'exportan terrorismo a América, al hemisferio occidental'", declaró el primer ministro israelí.

Esta acusación alinea la postura de Israel con la de Estados Unidos, que ha intensificado su presión sobre Caracas. El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a 10 individuos y organizaciones, incluyendo la venezolana Empresa Aeronáutica Nacional (EANSA), por su supuesta participación en la compra de drones iraníes y en el programa de misiles de Teherán. John Hurley, subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera, señaló que Washington está haciendo "rendir cuentas a Irán y Venezuela por su agresiva e imprudente propagación de armas mortales en todo el mundo". Thomas Piggot, portavoz del Departamento de Estado, añadió que la "continua provisión de armas convencionales de Irán a Caracas es una amenaza a los intereses de Estados Unidos en nuestra región". La acusación de Netanyahu busca enmarcar la relación entre Venezuela e Irán no solo como una cooperación militar, sino como una amenaza de seguridad directa para el continente americano, reforzando la narrativa de Washington sobre la necesidad de ejercer máxima presión sobre ambos regímenes.