Las lluvias invernales y las bajas temperaturas han agravado las condiciones, provocando muertes por hipotermia y el colapso de viviendas dañadas.

“Vivimos una pesadilla interminable”, relata Hanaa Abu Amra, desplazada en la ciudad de Gaza. “Esperamos que esta pesadilla termine en 2026”.

El sentimiento es compartido por Shireen Al Kayali, quien expresa: “Perdimos a mucha gente y nuestras pertenencias.

Vivimos una vida difícil y dura, desplazados de una ciudad a otra, bajo los bombardeos y en el terror”.

La ONU y diez naciones occidentales han calificado la situación de “catastrófica”, destacando que 1.3 millones de personas necesitan refugio urgente y que el colapso de la infraestructura sanitaria expone a 740,000 personas a inundaciones tóxicas. Desde el inicio de la ofensiva, la cifra de palestinos fallecidos asciende a 71,266, con más de 171,000 heridos, lo que subraya la magnitud de la tragedia humana en el enclave.