Somalilandia, un antiguo protectorado británico, declaró su independencia de Somalia en 1991 pero no había sido reconocida por ningún país hasta ahora, a pesar de contar con gobierno, moneda y constitución propios.
La reacción internacional fue inmediata y mayoritariamente negativa.
El gobierno de Somalia calificó la decisión de “ataque deliberado” a su soberanía. La Unión Africana y la Liga Árabe advirtieron sobre los riesgos para la seguridad y la estabilidad regional.
China e Irán también expresaron su “firme oposición”, mientras que el líder de los rebeldes hutíes de Yemen amenazó con atacar Somalilandia ante “cualquier presencia israelí”. Incluso Estados Unidos, aliado clave de Israel, se distanció de la medida; el presidente Donald Trump afirmó que su país no seguirá los pasos de Israel en este asunto. El reconocimiento israelí altera el mapa diplomático del Cuerno de África, una región de alta importancia estratégica por su proximidad al estrecho de Bab el Mandeb, una de las rutas comerciales más transitadas del mundo.













