El ejército justificó la acción como una “necesidad operativa clara y necesaria” para erradicar a grupos armados.
La violencia de los colonos también ha escalado. En Huwara, colonos incendiaron un vehículo todoterreno de un palestino y dejaron mensajes racistas. En otro incidente, un reservista israelí fue grabado atropellando a un hombre palestino que rezaba al costado de una carretera en Deir Jarir; el soldado fue dado de baja del servicio y su arma confiscada. Además, las fuerzas israelíes asaltaron la ciudad de Nablus para asegurar la incursión de colonos en la Tumba de José, obligando a residentes a evacuar sus hogares para ser utilizados como puestos de observación. Según datos de Naciones Unidas, este tipo de ataques se ha vuelto más frecuente, con más de 750 palestinos heridos en ataques de colonos durante el último año.













