Sin embargo, en la mayoría de los más de 400 casos de muertes durante la tregua, el ejército ha justificado la apertura de fuego tras haber “identificado a sospechosos o milicianos” que se acercaban a sus posiciones. El gobierno de Benjamín Netanyahu ya había advertido que cualquier gazatí que entrara en las zonas militarizadas sería considerado “sospechoso”. Estos continuos ataques y bombardeos, principalmente al este de la línea, han generado un miedo constante entre los miles de palestinos que viven en esa área, quienes temen ser desplazados nuevamente hacia el oeste. El alcalde de Jan Yunis, Alaa al Batta, denuncia estos bombardeos como una “violación del acuerdo de alto el fuego” y una estrategia para “provocar miedo y obligarlos a desplazarse”.