Además, al menos 470 personas murieron por hambre y desnutrición, de las cuales 165 eran niños.

La cifra total de palestinos fallecidos desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023 ascendió a 71,266, con más de 171,000 heridos.

La destrucción material es igualmente abrumadora.

Datos de la ONU indican que casi el 80% de los edificios en la Franja de Gaza han sido destruidos o dañados. La crisis de desplazamiento es masiva, con 1.5 millones de los 2.2 millones de habitantes de Gaza habiendo perdido sus hogares. La ONU también advirtió que 101,000 niños y niñas de entre seis meses y cinco años están condenados a sufrir malnutrición aguda, con más de 31,000 casos graves, lo que podría causarles daños irreversibles.