Entre las entidades afectadas se encuentran actores humanitarios clave como Oxfam, Care, World Vision y el Consejo Noruego para los Refugiados.

La reacción internacional ha sido de enérgica condena. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó la decisión de “escandalosa”, mientras que la Unión Europea y un grupo de diez países occidentales, entre ellos Francia y Reino Unido, exigieron a Israel levantar las barreras a la ayuda. MSF advirtió que la prohibición tendría “consecuencias devastadoras” para la población palestina, ya que la organización apoya una de cada cinco camas de hospital en Gaza. La medida se suma a otras acciones, como la prohibición a la UNRWA de operar en territorio israelí en 2024 y una nueva legislación en la Knesset para cortar el suministro de agua y electricidad a las instalaciones de la agencia de la ONU, lo que consolida el bloqueo a la infraestructura de asistencia.