La portavoz del Ejecutivo israelí, Shosh Bedrosian, afirmó que “Venezuela también forma parte del eje del terror (iraní)”.

Esta declaración se complementa con la visión del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, que considera que el país caribeño “sirvió de base para los operativos terroristas de Hizbulá y albergó instalaciones de producción de armas iraníes”. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ya había señalado previamente que “Irán exporta su terrorismo a Venezuela para perjudicar a Israel y Estados Unidos”, y celebró la captura de Maduro, felicitando al presidente estadounidense Donald Trump por la operación. Netanyahu expresó su esperanza de que, con el retorno de la democracia, Israel y Venezuela puedan restablecer “relaciones amistosas”, rotas desde 2009 por iniciativa de Hugo Chávez. En contraste, la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien ha manifestado su intención de establecer una embajada en Jerusalén si llega al poder, se ha pronunciado repetidamente a favor de la ofensiva israelí en Gaza.

Por su parte, Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada de Venezuela, había sentenciado que el ataque estadounidense tenía un “tinte sionista”.